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Verano sin culpa: los desafíos de fin de año y el verano

  • Foto del escritor: Dominique Weber
    Dominique Weber
  • 21 nov 2025
  • 4 Min. de lectura


El fin del año y el verano suelen representar para muchos el cierre de una etapa y el inicio del periodo vacacional, donde aumentan los encuentros sociales y el descanso. Sin embargo, para quienes están atravesando o recuperándose de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), estas fechas pueden llegar a remover emociones, pensamientos y comportamientos difíciles de gestionar. La despedida de compañeros y amistades, el cambio de rutina y comidas compartidas pueden generar sensaciones de pérdida de control y el exceso de tiempo libre traducirse en tiempo para rumiar, sobre todo en época que invitan a la reflexión, donde, si no se tiene cuidado, es fácil caer en pensamientos centrados en la autoexigencia, la comparación o la culpa por los propósitos no alcanzados del año anterior.


Durante las fiestas navideñas y año nuevo las dinámicas sociales pueden activar distintos focos de malestar y conductas sintomáticas a las que debemos estar atentos a prevenir. En muchas ocasiones las reuniones suelen venir acompañadas de frases como “qué flaca estás”, “¿tan poquito vas a comer?” o “mañana se parte la dieta”. Aunque muchas veces no hay una mala intención, estos comentarios pueden ser muy dañinos. Debemos reconocer que no todas las personas tienen sensibilidad sobre estos temas y aprender a gestionar los comentarios sobre el cuerpo o la comida, respondiendo adecuadamente con asertividad, “prefiero no hablar de eso”, “estoy trabajando en mi relación con la comida y me ayuda no comentarlo”, “¿podemos cambiar de tema?”. Establecer límites amables pero firmes es clave. Mucho cuidado con el consumo de alcohol como forma de evasión a la incomodidad social, como regulador emocional o como estrategia de desinhibición. Las fiestas de fin de año son una oportunidad para trabajar en como relacionarnos de manera sana.


Si tenemos en cuenta que hay una alta comorbilidad entre TCA y adicciones este es un punto a tener bajo observación, el alcohol puede desestabilizar a un paciente en tratamiento y su proceso, pudiendo desencadenar conductas sintomáticas de atracón o control del apetito, siendo especialmente peligroso en cuadros de desnutrición. Por otro lado, las compras en exceso o regalos demasiado costosos con el afán de agradar o complacer, pueden ser un indicativo a tener en cuenta, el deseo por hacer “el regalo ideal” puede reflejarse como perfeccionismo y dedicarle demasiados recursos de tiempo, dinero o esfuerzo pueden ser una alerta de comportamientos obsesivos. Es importante conectar con que el valor de la Navidad no está en lo que das, sino en cómo te vinculas. Si por el contrario estarás solo en las fiestas, puede ser una oportunidad para conectar contigo mismo de forma diferente, planifica una comida o actividad simbólica solo para ti, escribe una carta de cierre de año, agradeciendo avances, ve una película o conecta virtualmente con alguien con quien tengas vínculo.


Reconocer que pueden ser fechas difíciles es un primer paso para el autocuidado, validar lo que sentimos y que podemos “no estar bien” aun cuando sea navidad o verano. A menudo tendemos a evitar los sentimientos de miedo, ansiedad o tristeza por ser incómodos, pero son parte de la experiencia humana y debemos darle su espacio para expresarse, sin juicios. No debemos forzarnos a ponernos la “máscara del bienestar” por culpa o presión para demostrar que todo va bien al resto, mostrarnos vulnerables y pedir ayuda es un acto de valentía.


El verano, por otro lado, trae consigo sus propios desafíos para quienes sienten malestar con su imagen corporal, despertando la inseguridad y la autocrítica por la exposición corporal, las redes sociales, o la comparación con otros. Evita cuentas o entornos que promuevan ideales de cuerpo inalcanzables, elige vestirte con ropa cómoda y funcional, más que aquella que “deberías” usar y recuerda que tu valor no está en tu apariencia. Se debe tener especial cuidado con los comentarios sobre el cuerpo o la alimentación, las dietas “del bikini” y tener presente que el aislamiento social suele ser un indicador.


Otro reto que enfrentar durante el verano son los cambios de horarios y menús, provocando desorganización y desorden en las ingestas. Debemos anticiparnos a la inseguridad que esta falta de estructura puede generar desarrollando estrategias para procurar mantener tus horarios y pautas de comida lo más estable posible. Una herramienta útil es preparar junto a un profesional un plan de autocuidado alimentario, si vas a una celebración o encuentro consulta con tu equipo o persona de confianza que alimentos te resultan más seguros o cómo adaptar la situación, de no ser posible o no te sientes capaz puedes pedirle a alguien de confianza que escoja por ti. Evitar conductas compensatorias previas o posteriores a las comidas especiales o de preparación para el verano.


Si eres un acompañante o cuidador, es importante estar presente desde la empatía y respetando límites, considerar que comer en compañía para alguien con un TCA puede generar mucho malestar, valida el esfuerzo del otro, aunque “no todo salga perfecto” y acompaña desde la calma, no desde la exigencia. No centres la atención sobre la comida o el cuerpo, evita comentarios comparativos o persuadir/insistir en cambiar la pauta alimentaria, y si hay confianza pregunta por esta para ayudar de manera más adecuada.


El objetivo no es pasar las fiestas y el verano sin dificultades, sino transitarlas con conciencia, flexibilidad y cuidado. La exposición es una oportunidad de aprendizaje, si algo se desordena en estas fechas, no significa que hayas retrocedido. La recuperación no es lineal y las caídas son parte del proceso, debemos aprender de estos tropiezos e intentar mirar la situación con amabilidad, reflexionando en qué necesitábamos y cómo podríamos hacerlo diferente la próxima vez.

 
 
 

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